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Mirando a EEUU. “Un modelo a seguir”.

En esta entrada contrastamos las declaraciones de Wert, el cual parece dejarnos claro de dónde toma sus maravillosas ocurrencias, con una noticia donde se reflejan las consecuencias  de estas medidas para los estudiantes universitarios estadounidenses. Además incluimos un extenso artículo que describe la situación de la escuela pública no universitaria, también en Estados Unidos. En muchos puntos encontramos afinidades respecto a las medidas  que van tomando nuestros dirigentes; como  el desprestigio de lo público y sus docentes en favor de las escuelas privadas y subvencionadas (podríamos encontrar un paralelismo con nuestros concertados). Destacar, al final de dicho artículo, los diferentes criterios de admisión de alumnos en unas y en otras. En las privadas y subvencionadas se quiere discriminar gracias a la influencia de las empresas en las escuelas, entre otros  aspectos. Así de claro:

 “En las escuelas privadas se acepta a todos los niños – a menos que tengan necesidades educativas especiales”

” Ahora los legisladores están utilizando las conexiones entre las empresas y las escuelas subvencionadas para intentar permitir la legalización de la discriminación. ” (…) “La ley del Senado 217, que está en trámite, intenta restringir la cláusula antidiscriminación solamente a la raza, religión, ascendencia nacional, edad, sexo o discapacidad, las únicas categorías protegidas contra la discriminación por lo que respecta a los negocios en el Estado. En una audiencia del comité, que fue cubierta por un periodista del periódico El Abogado, de Baton Rouge, una mujer de Nueva Orleans dijo que no quería hacerse cargo de una escuela subvencionada porqué no podría rechazar a estudiantes por su orientación sexual.”

Hay otros debates o propuestas que hasta aquí no han llegado, pero todo se andará. Un ejemplo: “Los sueldos de los profesores se calcularán a partir de ahora en base a una fórmula calculada localmente basada en los resultados de los test a estudiantes, la experiencia y la demanda existente del tema del profesor.”

Y hay más…

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  • El Ministro Wert asegura que los estudiantes deben pagar el aumento en las tasas universitarias con préstamos “como en EEUU”

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/16332-el-ministro-wert-asegura-que-los-estudiantes-deben-pagar-el-aumento-en-las-tasas-universitarias-con-pr%C3%A9stamos-como-en-eeuu.html

En una intervención durante esta mañana, el Minsitro Wert dice ser consciente del aumento en las tasas universitarias “no es agradable para las familias”, y asegura que para poder hacer frente a esos aumentos, los alumnos que no puedan pagarlas, deberán pedir préstamos “como en EEUU”. ¿Queda claro?

En declaraciones de esta mañana, reproducidas por la Cadena Ser, el Ministro de Educación, Cultura, y Deportes, José Ignacio Wert, ha asegurado ser conscientes de que una subidad de precios públicos no es agradable para las familias españolas, y que esto podría suponer algunos problemas para muchas de ellas.

¿Qué hacer para paliar esta situación?, se ha preguntado el Ministro.

Obviamente, la respuesta la hemos escuchado unos segundos después de su propia boca. Según Wert, el gobierno tiene ya preparado un plan de préstamos (en colaboración con los bancos, claro), que serán gestionados principalmente a través del ICO, a los que aquellos estudiantes que no puedan hacer frente a la subida de tasas, podrán acogerse como forma de financiación.

Wert ha insistido en que este modelo está presente ya en algunos países, y, en concreto, ha citado el caso de los EEUU.

Por si alguien tenía, a estas alturas, alguna duda de hacia dónde quiere llevar este gobierno la educación universitaria, ahí tiene la respuesta. En unos años, todo el que quiera estudiar, no solo tendrá que pagar precios abusivos en las matrículas universitarias, sino que, además, deberá pagarlos de su bolsillo para más gloria del gobierno… y de los bancos. El uno por “ahorrarse” dinero público en financiación de estudios, y los otros por forrarse a costa de unos estudiantes que ya mucho antes de empezar a trabajar estarán hipotecados por decenas de años. Como en EEUU.

Aquí lo único que se puede financiar desde el Ministerio que dirige Wert son los toros, y punto.

¿Va quedando todo claro, no?

Escuchar declaraciones:

http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/wert-alumnos-cuyo-nuevo-importe-suponga-dificultad-mayor-puedan-acogerse-sistemas-prestamos-eeuu/csrcsrpor/20120426csrcsrsoc_8/Ae

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Resultado: un sistema clasista:

  • Los universitarios estadounidenses se ahogan en préstamos

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/01/10/actualidad/1326174143_330152.html

Ya publicamos este artículo preguntándonos si sería el modelo a seguir, va a ser que sí:

https://soypublica.wordpress.com/2012/01/13/noticias-sobre-la-educacion-en-el-ambito-internacional-la-edad-de-hierro/

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  • Hacerse con sus fondos, aterrorizar a los profesores y enviar a los niños a otra parte. Como destruir el sistema educativo

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4881

Las respuestas a esta pregunta – y las perspectivas respecto a la calidad actual de la educación pública en Estados Unidos-  son tan variadas e individualizadas como los 55 millones de estudiantes de la escuela pública de este país. Recientemente los legisladores de Luisiana, así como los de muchos otros estados, han intentado mejorar el clima educativo de su estado. Tienen buenas razones para hacerlo –la Fundación AnnieE. Casey sitúa sistemáticamente a Luisiana en 49º lugar (gracias Mississippi) en su evaluación del proyecto Kids COUNT [los niños cuentan] que sirven para evaluar la calidad de vida de los niños en cada estado y que se basan en medidas que comprenden índices de educación.

Como profesora de una escuela pública de Luisiana pienso que hay muchas formas de mejorar las escuelas públicas aquí y he oído expresar los mimos sentimientos a mis colegas durante un rally en el exterior del Capitolio en Baton Rouge durante el debate legislativo la semana pasada (4 Abril). Es obvio que una de las mejores maneras de mejorar la educación pública sería asignar más recursos a las escuelas públicas – para mejorar la tecnología, para expandir las oportunidades profesionales y de desarrollo de los profesores, para comprar libros de texto modernos y todo tipo de material asociado a una buena educación. Quizá una de las mejore maneras de mejorar la educación pública sería flexibilizar la relación que ciñe la evaluación escolar del estudiante a la preparación de test y en su lugar permitir a los profesores instruir a los estudiantes en el tipo de unidades basadas en proyectos, tal como preconiza la investigación pedagógica, así como en la habilidad para el pensamiento crítico que no puede medirse rellenando cuadros – el tipo de libertad académica que se ensalza en las “charter schools” (escuelas subvencionadas)  pero que se restringe en las escuelas públicas tradicionales.

Quizás lo más importante y una de las mejores formas de mejorar la educación pública sería poner remedio  a los factores que están más allá del control de los profesores y que afectan a las aptitudes de los estudiantes para aprender. Son algunos de los mismos factores que llevan al angustioso ranking del Kids COUNT – desempleo, pobreza, violencia, tasas de criminalidad, inestabilidad familiar, hambre infantil, acceso al sistema sanitario.

No, no y no, según los políticos. Al fin y al cabo ¿qué saben de educación los profesores? Los profesores de la escuela pública son, según la mayoría de los miembros del Senado que testificaron, parte del problema, no la solución, por la tanto es mejor seguir las recomendaciones de los no-educadores para mejorar las escuelas. La filosofía de la legislación aprobada la semana pasada es un eco de las filosofías pro escuela privada o subvencionada de figuras distintivamente no locales, tan diversas como la de la ex responsable,  y anti-sindicatos, del Departamento de Educación de Washington D.C. Michelle Rhee  (cuyo antiguo distrito está actualmente metido en un escándalo de estafa), los megaricos y todopoderosos republicanos los Hermanos Koch, y más significativamente, El American Legislative Exchange Council. (ALEC, un centro de pensamiento conservador que ensalza la ausencia de gobierno y el libre mercado, organiza grandes mítines en los que distribuye a los políticos leyes ficticias que pueden personalizar y adaptar en sus respectivos Estados; su influencia es clara en algunas de las leyes de enseñanza de Luisiana). Se ha propuesto una legislación parecida en otros Estados a través del país, en especial en legislaturas que, como Luisiana, son ampliamente republicanas, por lo que profesores y demás interesados en la educación pública harían bien en prestar atención a lo que está sucediendo aquí. Según los expertos de Baton Rouge nuestras mejores esperanzas de mejora se basan en los  siguientes principios:

–        Las escuelas subvencionadas son siempre mejores que las escuelas públicas tradicionales, digan lo que digan los datos.

–        Las escuelas subvencionadas, que reciben fondos públicos pero que generalmente gozan de libertad académica,  son alabadas como un medio de soslayar las sofocantes regulaciones burocráticas que pueden obstaculizar a las escuelas públicas tradicionales. El por qué a  otras escuelas públicas no se les permite escapar del laberinto reglamentario nunca ha estado claro y la nueva legislación no hace nada para aclarar la situación mientras que otorga a las subvencionadas algunos de los fondos que se habían reservado para las escuelas públicas.
Sigue leyendo el artículo aquí: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4881
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  • LA PRESIÓN LABORAL EN LOS COLEGIOS PRIVADOS INCITA A LOS DOCENTES A FALSEAR EXÁMENES PARA DAR BUENOS RESULTADOS

http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/14350-la-presi%C3%B3n-laboral-en-los-colegios-privados-incita-a-los-docentes-a-falsear-ex%C3%A1menes-para-dar-buenos-resultados.html

“90% de aprobados en bachillerato”. Es una frase habitual en las publicidades de algunos colegios privados de España. El éxito académico se mide en función de los resultados de los alumnos en los exámenes.

Prensa

Por lo tanto, se considera que un profesor, o un centro, es mejor que otro si logra que sus alumnos tengan buenas calificaciones. Pero, ¿quién vigila que esto sea real? ¿Pueden profesores y centros forzar, o trampear, los resultados de sus alumnos para obtener una buena imagen?

En España los controles no son tan fuertes, y los profesores de la escuela pública no tienen presiones de este tipo, pero en EE.UU. y Reino Unido el debate ha llegado a niveles inauditos. En un entorno cada vez más competitivo los profesores se ven tentados a falsear los resultados de sus alumnos para asegurar su supervivencia pues, en muchas ocasiones, pueden llegar a ser despedidos si las calificaciones no se ajustan a lo esperado.

Según una encuesta realizada por la Asociación de Profesores de Reino Unido, un 35% de los docentes británicos reconocen que la presión ejercida para que sus alumnos saquen buenas notas ha llegado a tal extremo que se han planteado hacer trampa: reescribiendo los exámenes de sus alumnos o falseando sus resultados.

Hecha la ley, hecha la trampa

Durante la realización de la encuesta, algunos profesores admitieron abiertamente que ya habían hecho trampa. Un profesor de secundaria de francés, que prefirió no dar su nombre, explicó a los encuestadores que había reescrito los exámenes de sus alumnos para alcanzar los criterios de puntuación. ¿No habría sido mejor haberles enseñado suficiente francés como para alcanzar los niveles exigidos? “Hago esto simplemente porque no hay tiempo para lograr las dos cosas”, explica.

Un profesor de primaria explicó a los encuestadores que había sido forzado a manipular los resultados de sus alumnos para que los niveles de progreso se mantuvieran altos: “Nuestro jefe temía que una inspección de la Ofsted [la institución del Gobierno británico que realiza inspecciones en los colegios y vigila que se mantenga los estándares educativos] revelara una variación de los resultados académicos”.

Un profesor de secundaria fue más claro: “Mantener el estatus de la escuela en las tablas de clasificación es más importante que desarrollar las habilidades de los alumnos”.

Los encuestadores preguntaron a los profesores quién ejercía presión para que las notas de sus alumnos fueran altas. Podían elegir varias opciones simultáneas. El 88% dijo que eran los Jefes de Estudio, el 51% apuntó a los inspectores, el 50% a los padres. En torno a un tercio dijo que era culpa del Gobierno.

Uno de cada cuatro profesores también admitió que va a las reuniones de los tribunales de exámenes oficiales para tratar de encontrar pistas sobre las preguntas que se harán en las pruebas. Uno de los entrevistados dijo: “Recuerdo una reunión en la que se habló abiertamente de los temas que iban a entrar en el examen. Me alegré de mi escuela estuviera allí, pero me dieron pena aquellas que no estaban”.

El debate en EE.UU

En Estados Unidos la evaluación de los docentes se encuentra en primera línea de la discusión política desde 2010, cuando se puso en marcha la iniciativa federal Race to the top (Carrera hacia la cima, en inglés). Se trata de un programa del Gobierno que ofrece dinero extra para educación –en concreto se reparten unos 3.000 millones de dólares– entre aquellos estados que demuestren un mayor rédito educativo, que se mide, en parte, a través de exámenes externos a los alumnos. Estos exámenes se asocian directamente con la labor de los docentes y, en muchos estados, pueden costar un despido.

Los dos que recibieron el premio más alto, Nueva York y Florida, recibieron en torno a 530 millones de euros. Esto ha llevado a las autoridades a intensificar los controles sobre el profesorado para asegurar el mantenimiento de la subvención, mediante exámenes que sirvan para evaluar al profesorado. La medida provocó la protesta de un millar de directores de centros de Nueva York (en torno al 25% del total), que escribieron una carta abierta en la que denunciaban que los resultados académicos de los alumnos no deberían ser el único criterio para juzgar la labor del profesorado: “Poner un énfasis excesivo en las notas no se traducirá en un mejor aprendizaje”, afirmaban. Sus compañeros británicos han dejado claro que las presiones en ese sentido pueden conducir a forzar unos resultados que no se corresponden con la realidad

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3 comentarios sobre “Mirando a EEUU. “Un modelo a seguir”.

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