Denuncias

El profesorado no es el problema

El Gobierno de la Comunidad de Madrid se ha caracterizado desde que Esperanza Aguirre lo dirige por su inconsecuencia y contradicciones. La primera y más fragrante: que alguien que no cree en la res pública, que aboga por adelgazar hasta la anorexia las competencias del Estado, esté al cargo de él. En temas de educación, como no podía ser de otro modo,  tampoco se puede decir que el Gobierno madrileño actúe con la más mínima coherencia.
En su afán por mejorar la educación de los discentes madrileños, el Gobierno de la Comunidad, de Madrid, metonimia de la ideología neoliberalista exacerbada, ha examinado la situación actual de nuestro sistema educativo y ha creído detectar cuál es el problema que impide que nuestros alumnos descuellen en las clasificaciones de la OCDE y sustituyan al paradigma finlandés: el profesorado.
Nos han llegado varias denuncias de profesores que están sufriendo un verdadero acoso por parte de la Consejería de Educación. Por ejemplo, nos cuenta una profesora de Matemáticas II de un popular instituto público de Madrid que, tras el bajo porcentaje de aprobados de sus alumnos en la Selectividad del año pasado, la inspección ha decidido someterla a una evaluación exhaustiva. Han investigado sus años de experiencia, su metodología, revisado sus exámenes, escrutado las actas y programación. Una vez estudiados todos estos documentos han pasado a entrevistar a tres de sus actuales alumnos, para recabar cualquier declaración pertinente que vincule la mala praxis docente de esta profesora con los mediocres resultados académicos de sus alumnos. Según nos relata esta profesora, la inspección no consideró relevante que el pasado año su clase albergara a 38 alumnos ni el origen socioeconómico de los mismos. Como decimos, sabemos que el caso de esta profesora de Matemáticas II no es el único. Se han detectado situaciones de acoso parecidos en otros IES públicos de la Comunidad de Madrid (desconocemos si la inspección actúa con la misma observancia en centros privados-concertados. Sospechamos que no).
Cualquier persona que se haya subido a una tarima sabrá que la ratio de alumnos por aula es determinante para garantizar la calidad de la enseñanza, de igual manera que no hará falta que nadie le diga que no es lo mismo dar clase a un alumnado heterogéneo, proveniente de un entorno sociocultural bajo, desarraigado, con dificultades psicomotrices o de aprendizaje, etcétera (este tipo de alumnado, curiosamente, suele ser absorbido en su mayoría por la escuela pública). Por consiguiente, cualquier persona que se haya manchado las manos de tiza sabe que el fracaso escolar no solo se explica por la mejor o peor capacidad del profesorado, la cual consideramos que en la enseñanza pública está sobradamente demostrada.
No cabe duda de que este tipo hostigamiento del profesor solo se entiende dentro de la campaña de desprestigio desarrollado en los últimos años por el Gobierno presidido por Esperanza Aguirre. Además se integra perfectamente dentro del plan neoliberalista que pretende aplicar en los centros educativos de la comunidad: clasificaciones desquiciantes, centros compitiendo entre ellos, área única, presión para inflar las notas, etc.
Aguirre culpa a los profesores de las malas notas de los alumnos, pero no serán los únicos damnificados por esta falacia fiscalizadora. La pretensión íntima de la presidenta de la Comunidad de Madrid es premiar con más fondos a los colegios e institutos que mejores notas logren. Cuando se implemente (si no se ha hecho ya de facto) este sistema que premia a quien menos lo necesita y castiga al que menos tiene, combinado con el área única y la prioridad que tendrán los mejores alumnos de Bachillerato para elegir en qué centro estudiar, dará como resultado la creación de guetos educativos. En última instancia se logrará el objetivo ansiado por Aguirre durante tanto tiempo: desmoronará el sistema de educación pública tal y como lo conocemos, quedándose con las funciones subsidiarias y asistenciales, en beneficio de la enseñanza privada-concertada.
Lo que escapa a toda lógica es el modo en que la Comunidad de Madrid está explicando estas medidas. Porque si se considera que lo único que falla en el sistema público de educación es el profesorado (ya saben, esos funcionarios elegidos a dedo, vagos y sobrreremunerados) ¿por qué la mayoría de las medidas aplicadas por la Consejería están orientadas a recortar su sueldo, impedir su formación, precarizar y despedir al personal; empeorar, al fin y al cabo, sus condiciones laborales? Porque si piensas que la clave de la educación está en manos de la comunidad docente, ¿por qué no invertir en ella, apoyarla y facilitar su trabajo? Tal vez porque no creen en la importancia del profesorado, ni de sus alumnos, ni de los centros educativos. El problema no es el profesor, sino la misma existencia de un sistema de enseñanza público, universal y gratuito. Y van a acabar con él.

Si estás en esta situación, si la inspección te está investigando, denúcialo en esta entrada.

8 comentarios sobre “El profesorado no es el problema

  1. Ser partidario y defensor de la enseñanza pública para mí no significa ser corporativista. Hay profesorado maravilloso, CIERTO ES, pero hay bastante inepto/a también en la pública, y todos/as conocemos a varios (ya sea cuando hemos sido alumnado, siendo padres y madres y/o enseñantes) . Que la inspección haga su trabajo es también creer que la enseñanza pública funciona. Habrá que preguntarle al alumnado de esos enseñantes para saber su opinión, y eso es lo que en este artículo del blog consideran que es manipulación noeliberal. Afortunadamente todo el mundo es inocente (todavía) hasta que no se demuestre lo contrario, pero si hay indicios (muy pocos aprobados) habrá que investigar, que es lo que están haciendo y cómo. Y si el alumnado es muy distinto de la media (por cualquier razón socioeconómica) no se podrá utilizar la misma metodología ni programación que si son de otra manera, y eso hay que investigarlo, que es lo que están haciendo. Y sí, el profesorado es parte del problema en España, NO TODO el problema ni todo el profesorado, pero, especialmente en secundaria (Matemáticas II), mientras no exista una formación específica con prácticas reales en institutos para ser profesor/a (como en por ejemplo Finlandia) seguro que algunos/as (o muchos/as) sabrán de educación, psicología de la adolescencia, pedagogía y didáctica lo mismo que un cura sabe de sexo. Y esto no es ser neoliberal.

  2. M. B.: Estoy de acuerdo contigo en: a) se nesita una inspección rigurosa y eficiente, b) el corporativismo profesional es la más absurda manera de entender la solidariadad y el compañerismo que he conocido, c) es necesiaria “una formación específica con prácticas reales en institutos para ser profesor” (aunque me temo que esto ya existe). Lo que me parece de una ingenuidad peligrosa es pensar que la inspección abierta a esta profesora pretende solucionar el problema de los suspensos de sus alumnos. Usted habla de indicios (gran número de suspensos) pero ignora el otro dato cierto que conocemos (aumento de la ratio alumnos/clases). No creo que sea descabellado pensar que el aumento repentino de suspensos se deba, en gran medida, por la masificación de alumnos en el aula. Si los alumnos son más o menos los mismos, la profesora es la misma y lo único que cambia con respecto a cursos anteriores es el empeoramiento de las condiciones laborales de los profesores (más alumnos, más horas, menos medios…), yo no creo que sea corporativista pensar que la culpa no es de la profesora de Matemáticas II. No tiene sentido pensar que todos estos recortes que hemos padecido y que sufriremos no van a tener ninguna repercursión en la calidad de la enseñanza, de la misma manera que lo van a tener en el resto de servicios públicos (sanidad, transporte, justicia, etc.) Lo que es de una malignidad ilimitada es la de la Adminsitración: deteriorar los servicios públicos y culpar de su mal funcionamiento a usuarios y trabajadores. Y que nosotros además asumamos como nuestro este discurso.

  3. Es compatible defender una mejor formación del profesorado (que por vivencia directa de la universidad no es la adecuada), con una educación pública. Y ambas cosas suceden en Finlandia. Donde por otro lado no existe inspección ni pruebas externas. Ser reaccionario (en el sentido etimológico, no en el político) no es una buena estrategia.

  4. A ellos no les importa si lo hacemos bien, mal, o regular, son personas que no necesitan, ni cree en lo público y van como tiburones a un banco de peces. Además quieren que no nos manifestemos, que estemos calladitos para hacer bien la digestión.

  5. No quiero decir con mi comentario que no se deban hacer inspecciones, que quede claro. Pero no estoy de acuerdo con que los profesores con más números de suspensos son los mas ineptos. Hay materias más dificiles que otras, eso está claro, aparte de las condiciones que existen actualmente (ratio, etc…) Por norma general, los docentes que no realizan bien su trabajo, es decir, no explican, no preparan las clases, se revolucionan los alumnos con él, no hacen las guardias,… curiosamente, son los que mas porcentaje de aprobados tienen ( y lo sé de viva experiencia). Se dedican a pasar la mano para que la inspección no se les eche encima. Asi que no comparto con que los que tengan un número de suspensos elevados sean los “flojos” precisamente. Cuando uno no hace bien su trabajo como docente, suele inflar las notas para no tener reclamaciones de los padres y no se les venga la inspección encima. Por favor, hablar con conocimiento de causa.

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