La Plataforma de Madrid por la defensa de la educación infantil de cero a seis años, te pide una firma a favor de la Primera Infancia.
El pasado día 31 de Enero de 2012, el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Sr. José Ignacio Wert, declaró en su comparecencia ante la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, que el “ciclo de cero a tres años, no es educación, sino conciliación”
Declaración que nos parece lamentable por la ignorancia ¿o desprecio? que manifiesta, pero imperdonable viniendo de un Ministro de Educación.
Por ello exigimos que rectifique públicamente, debido a las implicaciones que prevemos va a tener en la política que el Ministerio pondrá en marcha respecto a este ciclo educativo, el cero-tres, y en general a las políticas de primera infancia que se deriven de tal concepción, exclusivamente asistencial y economicista, de los primeros años de la vida.
Por ello te pedimos que firmes la petición.
http://actuable.es/peticiones/pide-al-ministro-educacinn-rectifique
El pasado día 31 de Enero de 2012, el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Sr. José Ignacio Wert, declaró en su comparecencia ante la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados, que el “ciclo de cero a tres años, no es educación, sino conciliación”
Declaración que nos parece lamentable por la ignorancia ¿o desprecio? que manifiesta, pero imperdonable viniendo de un Ministro de Educación.
Por ello exigimos que rectifique públicamente, debido a las implicaciones que prevemos va a tener en la política que el Ministerio pondrá en marcha respecto a este ciclo educativo, el cero-tres, y en general a las políticas de primera infancia que se deriven de tal concepción, exclusivamente asistencial y economicista, de los primeros años de la vida.
Por ello te pedimos que firmes la petición.
http://actuable.es/peticiones/pide-al-ministro-educacinn-rectifique
AL FIRMAR LA PETICIÓN ESTARÁS ENVIANDO ESTA CARTA
Según la Constitución Española todos los ciudadanos lo somos de pleno derecho, desde el nacimiento e independientemente de nuestra condición social, creencia, sexo… y edad.
Por otro lado, los niños y niñas, por la etapa de desarrollo en la que se encuentran, y por su situación de dependencia, van a educarse, bien o mal, en los ambientes en que crecen y lo que ocurra dejará huella, incluso en su cerebro, permitiéndoles, o no, desarrollar las capacidades con las que vienen dotados. Esto ha sido suficientemente demostrado por la literatura científica internacional: los primeros años de vida de las personas son los que construyen los cimientos de la personalidad y de la inteligencia.
Garantizar una buena educación que les permita ser personas plenas, conocer y crecer en la conquista de sus propios derechos, de sus responsabilidades y deberes, es la gran exigencia que debe asumir la familia, la escuela y toda la sociedad, la que deben garantizar los poderes públicos. Porque el derecho de cada niño o niña es siempre una exigencia y su cobertura un deber para todos los adultos y especialmente para los gobernantes.
La conciliación es una necesidad diferente que tienen los adultos y está relacionada con la libre elección y organización de cada familia, inspirado en sus valores, planteamientos de dedicación a sus criaturas y también por sus posibilidades. Son los servicios de Primera Infancia, aunando ámbitos educativos, pero también laborales, los que deben proporcionar los gobiernos para facilitar esa conciliación, pero nunca en detrimento de los derechos de las criaturas, ignorándolas y anulándolas. Marginar el ciclo 0-3 años o no tratarlo de forma adecuada, es una dura agresión a los ciudadanos y ciudadanas más pequeñas de nuestra sociedad y a la vez supone el incumplimiento de la Convención Internacional de los Derechos de la Infancia que fue suscrita por España.
En la Plataforma por la defensa de la Educación Infantil de cero a seis años, tanto en su vertiente estatal como madrileña, entendemos,que el concepto del Sr. Wert es propio de una concepción economicista que prioriza la productividad de la familia frente al derecho que asiste a las criaturas, por lo que, como Ministro de Educación, le exigimos que rectifique sus palabras. El negacionismo de las posibilidades de aprendizaje de los más vulnerables e indefensos y su reducción a una necesidad meramente productiva de conciliación supone inhabilitar el pleno desarrollo de todas las capacidades y potencialidades del ser humano, de la sociedad del futuro.
Guardar y conciliar es propio de sociedades carenciales y poco desarrolladas económica y culturalmente. Educar es propio de sociedades avanzadas que velan por la defensa de quienes más lo necesitan y ahí están los resultados de los países que han apostado por ello. Educar bien, es pues la mejor prevención, la mejor de las inversiones.
Kofi Anan, secretario general de las Naciones Unidas en 2001, advertía en el preámbulo del informe de UNICEF sobre el estado mundial de la infancia de ese año: “la primera infancia, la de 0 a 3 años, debería recibir la atención prioritaria de los gobiernos responsables, plasmada en leyes, programas y recursos. No obstante, éstos son los años en los cuáles reciben la menor atención y esto es una tragedia, tanto para ellos como para los países.”
Sr. Wert: escuche esta sabia recomendación, rectifique y actúe en consecuencia.
Por otro lado, los niños y niñas, por la etapa de desarrollo en la que se encuentran, y por su situación de dependencia, van a educarse, bien o mal, en los ambientes en que crecen y lo que ocurra dejará huella, incluso en su cerebro, permitiéndoles, o no, desarrollar las capacidades con las que vienen dotados. Esto ha sido suficientemente demostrado por la literatura científica internacional: los primeros años de vida de las personas son los que construyen los cimientos de la personalidad y de la inteligencia.
Garantizar una buena educación que les permita ser personas plenas, conocer y crecer en la conquista de sus propios derechos, de sus responsabilidades y deberes, es la gran exigencia que debe asumir la familia, la escuela y toda la sociedad, la que deben garantizar los poderes públicos. Porque el derecho de cada niño o niña es siempre una exigencia y su cobertura un deber para todos los adultos y especialmente para los gobernantes.
La conciliación es una necesidad diferente que tienen los adultos y está relacionada con la libre elección y organización de cada familia, inspirado en sus valores, planteamientos de dedicación a sus criaturas y también por sus posibilidades. Son los servicios de Primera Infancia, aunando ámbitos educativos, pero también laborales, los que deben proporcionar los gobiernos para facilitar esa conciliación, pero nunca en detrimento de los derechos de las criaturas, ignorándolas y anulándolas. Marginar el ciclo 0-3 años o no tratarlo de forma adecuada, es una dura agresión a los ciudadanos y ciudadanas más pequeñas de nuestra sociedad y a la vez supone el incumplimiento de la Convención Internacional de los Derechos de la Infancia que fue suscrita por España.
En la Plataforma por la defensa de la Educación Infantil de cero a seis años, tanto en su vertiente estatal como madrileña, entendemos,que el concepto del Sr. Wert es propio de una concepción economicista que prioriza la productividad de la familia frente al derecho que asiste a las criaturas, por lo que, como Ministro de Educación, le exigimos que rectifique sus palabras. El negacionismo de las posibilidades de aprendizaje de los más vulnerables e indefensos y su reducción a una necesidad meramente productiva de conciliación supone inhabilitar el pleno desarrollo de todas las capacidades y potencialidades del ser humano, de la sociedad del futuro.
Guardar y conciliar es propio de sociedades carenciales y poco desarrolladas económica y culturalmente. Educar es propio de sociedades avanzadas que velan por la defensa de quienes más lo necesitan y ahí están los resultados de los países que han apostado por ello. Educar bien, es pues la mejor prevención, la mejor de las inversiones.
Kofi Anan, secretario general de las Naciones Unidas en 2001, advertía en el preámbulo del informe de UNICEF sobre el estado mundial de la infancia de ese año: “la primera infancia, la de 0 a 3 años, debería recibir la atención prioritaria de los gobiernos responsables, plasmada en leyes, programas y recursos. No obstante, éstos son los años en los cuáles reciben la menor atención y esto es una tragedia, tanto para ellos como para los países.”
Sr. Wert: escuche esta sabia recomendación, rectifique y actúe en consecuencia.



A quién corresponda:
No es un alegato politico para con ni contra nadie…
Solo una reacción (el tiempo que tengo es bastante escaso para
dedicarme a estos menesteres – debe ser la segunda cosa que reenvío de
este tipo en varios años) ante el asombro que me produce la ignorancia
de un ministro que no sabiendo ni conociendo la importancia y
determinismo que tiene para el niño -futuro adulto, algo que algunos
olvidan u omiten- el periodo que transcurre desde los 0 a los 3 años
(el periodo más importante de toda su vida ya que condicionará, en
función de la calidad de buen trato educativo que reciba, su posterior
desarrollo), decía, que esa ignorancia supina demostrada con sus
afirmaciones y actitudes, que para mi ya sería motivo clarísimo de
dimisión -quién no conoce lo que comanda, no puede dirigirlo bien
-evidencia lógica-, por mucho asesor que tenga, por lo menos en el
ministerio de educación -igual en interior, economía o relaciones
exteriores sí, pero en la cartera más importante de un país -aunque
algunos todavía siguen sin entererarse- como es Educación -serán las
futuras mentes y gentes productivas del mañana, dicho en términos para
que la derecha lo entienda- no puede -desde mi siempre humilde e
individual opinión- que tales falacias verbales se pasen por alto,
principalmente por el riesgo de que tales falacias, a base de ser
repetidas, acaben considerándose una verdad,como pasa con tantas otras
cosas.
Ah, y no hablo desde la creencia o la fe sino desde la ciencia que
sabe que el buen trato global -especialmente educativo (si fuéramos
plantas, llegaría con alimentarnos y no tratarnos mal… en los
humanos, sabemos que no…)- hacia un bebé repercutirá positivamente
en su futura vida en todos los ámbitos, favoreciendo lo que la OMS
entiende por salud, es decir, no solo la ausencia de enfermedad, sino
la presencia de bienestar mental y físico sostenido en el tiempo. En
mi experiencia laboral diaria, puedo comprobar esto a diario, por lo
que quiero que quede constancia que no hablo desde un libro -o mil-
que me leí (que sí lo hice), sino desde la práctica clínica diaria, y
repito, ante tamaña ignorancia demostrada por el Sr. Wert.
Saludos